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jueves, 17 de noviembre de 2011

Vivido en propia piel

“Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma”
                                                                                                - Julio Cortázar


martes, 1 de febrero de 2011

Tú

Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo.
Lo que me gusta de tu sexo es la boca.
Lo que me gusta de tu boca es la lengua.
Lo que me gusta de tu lengua es la palabra.

- Julio Cortázar

viernes, 21 de enero de 2011

París

Así es cómo París nos destruye despacio, deliciosamente, triturándonos entre flores viejas y manteles de papel con manchas de vino, con su fuego sin color que corre al anochecer saliendo de los portales carcomidos. Nos arde un fuego inventado, una incandescente tura, un artilugio de la raza, una ciudad que es el Gran Tornillo, la horrible aguja con su ojo nocturno por donde corre el hilo del Sena, máquina de torturas como puntillas, agonía en una jaula atestada de golondrinas enfurecidas. Ardemos en nuestra obra, fabuloso honor mortal, alto desafío del fénix. Nadie nos curará del fuego sordo, del fuego sin color que corre al anochecer por la rue de la Huchette. Incurables, perfectamente incurables, elegimos por tura el Gran Tornillo, nos inclinamos sobre él, entramos en él, volvemos a inventarlo cada día, a cada mancha de vino en el mantel, a cada beso del moho en las madrugadas de la Cour de Rohan, inventamos nuestro incendio, ardemos de dentro afuera, quizá eso sea la elección, quizá las palabras envuelvan esto como la servilleta el pan y dentro esté la fragancia, la harina esponjándose, el sí sin el no, o el no sin el sí, el día sin Manes, sin Ormuz o Arimán, de una vez por todas y en paz y basta.

Julio Cortázar / Rayuela


miércoles, 19 de enero de 2011

Desencuentros

"Y mirá que apenas nos conocíamos, y ya la vida urdía lo necesario para desencontrarnos minuciosamente"
                                                                                             - Julio Cortázar / Rayuela

viernes, 8 de enero de 2010

6:00 am

Sacás una idea de ahí, un sentimiento de otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: Te quiero. Total global: Te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor que sienten por sus esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque la aman, yo creo que es al vesre. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.

"Rayuela"

lunes, 12 de octubre de 2009

Capítulo 20

- Te tengo tanta lástima, Horacio.

- Ah, eso no. Despacito, ahí.

- Vos sabés que yo a veces te veo. Veo tan claro. Pensar que hace una hora se me ocurrió que lo mejor era ir a tirarme al río.

- La desconocida del Sena... Pero si vos nadás como un cisne.

- Te tengo lástima -insistió la Maga-. Ahora me doy cuenta. La noche que nos encontramos detrás de Notre-Dame también vi que... pero no lo quise creer. Llevabas una camisa azul tan preciosa. Fue la primera vez que fuimos juntos a un hotel, ¿verdad?

- No, pero es igual. Y vos me enseñaste a hablar en glíglico.

- Si te dijera que todo eso lo hice por lástima.

- Veamos -dijo Oliveira, mirándola sobresaltado.

- Esa noche vos corrías peligro. Se veía, era como una sirena a lo lejos... no se puede explicar.

- Mis peligros son sólo metafísicos -dijo Oliveira-. Créeme, a mí no me van a sacar del agua con ganchos. Reventaré de una oclusión intestinal, de la gripe asiática o de un Peugeot 403.

- No sé -dijo la Maga-. Yo pienso a veces en matarme pero veo que no lo voy a poder hacer. No creas que es solamente por Rocamadour, antes de él era lo mismo. La idea de matarme me hace siempre bien. Pero vos, que no lo pensás... ¿Por qué decís: peligrosos metafísicos? También hay ríos metafísicos, Horacio. Vos te vas a tirar a uno de esos ríos.

- A lo mejor -dijo Oliveira- eso es el Tao.

- A mi me pareció que yo podía protegerte. No digas nada. En seguida me di cuenta de que no me necesitabas. Hacíamos el amor como dos músicos que se juntan para tocar sonatas.

- Precioso, lo que decís. 

- Era así, el piano iba por su lado y el violín por el suyo y de eso salía la sonata, pero ya ves, en el fondo no nos encontrábamos. Me di cuenta en seguida, Horacio, pero las sonatas eran tan hermosas.
 
- Sí, querida.

- Y el glíglico.

- Vaya.
Julio Cortázar / "Rayuela"

jueves, 8 de octubre de 2009

carne y hueso

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabiera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exáctamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de gragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulces, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


- Julio Cortázar / "Rayuela" (Capitulo 7)

lunes, 28 de septiembre de 2009

¿Dónde está la Maga?


Hoy, armándome de valor, empecé a leer "Rayuela". Digo valor porque estoy tan coaccionada a que la novela tenga que dejarme profundamente marcada que siempre que se me ha ocurrido sacar el libro del estante me he echado atrás por miedo a cogerle tirria.

Primera página, y leo "14/08/07", esa manía mía de apuntar el día de cada adquisición... Dos años sin atreverme a leer. Y entonces ante mis ojos se abren las puertas de miles de lugares conocidos: Rue de Seine, Pont des Arts, Chatelet, Place de la Concorde, Pont Neuf, las Tullerías... París, siempre París. Se esconde, se pierde, da cien vueltas en la oscuridad y siempre acaba apareciendo, obligándome a echar la vista atrás, recordándome que una parte de mi se quedó atrás, y que algún día tendré que volver a recogerla.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Aplastamiento de las gotas

Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.

Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.


- Julio Cortázar / "Historias de Cronopios y de Famas"

(Que angustia de existencia, de elegir, de ser fuerte o dejarte llevar por la corriente)

lunes, 12 de mayo de 2008

Instrucciones para cantar

"Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvídese. Cante una sola nota, escuche por dentro. Si oye (pero esto ocurrirá mucho después) algo como un paisaje sumido en el miedo, con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor a pan, un tacto de dedos, una sombra de caballo.

Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a Schumann"

- Julio Cortázar / "Historias de Cronopios y de Famas"

(No estaría mal ser muda X días al año)