- Howard P. Lovecraft
sábado, 1 de septiembre de 2012
Miedo
"La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido"
miércoles, 4 de julio de 2012
Todo en caja
La vida es una mudanza que dura un dato. Ése que mide la distancia entre tu primera clínica y tu último hospital. Todo lo que te ocurra en medio, te ocurrirá entre la única vez que no ingreses por tu propio pie y la única vez que ya no haga falta que te den el alta. Y mientras tanto, pues nada, ahí estás, entrado y saliendo de vez en cuando, algunas por prevención, otras por sorpresa, otras por prescripción, la mayoría con miedo.
El caso es que escribo esto sentado sobre una de las cuarenta y pico cajas que contienen todo aquello que me ata, me lastra y, de algún modo, me posee. El caso es que escribo esto desde la diferencia entre lo que algún día tuve y lo que ya perdí, en definitiva, escribo esto apunto de mover todo lo que algún día decidí mantener. Y es que cuando te mudas, la memoria se cosifica. Todos tus recuerdos, emociones y sentimientos cristalizan en tres tipos de objetos.
En primer lugar están las cosas que creías tener. Las cosas que creías tener poseen un tamaño expansivo directamente proporcional a su velocidad, y si no, comprueba lo poco que ocupaban hasta el momento en el que decidiste cambiarlas de lugar. Si en algún arrebato de propiedad creíste que eran tuyas, vete preparando para desprenderte de las primeras candidatas a abandonarte y desaparecer por el trayecto. Son las cosas más parecidas a las personas, las echarás de menos sólo cuando ya sea demasiado tarde.
En segundo lugar figuran las cosas que creías haber perdido. Las cosas que creías haber perdido tienen hoy la misma utilidad que las amantes de un marido enamorado en su noche de bodas. Es decir, ninguna. Fueron necesarias en su momento, seguramente reemplazadas por otras que tenías más a mano,. y relegadas más tarde a una incómoda posición de la que hoy tienen difícil salida. Por no decir, de nuevo, ninguna.
Por último, están las cosas que ni siquiera sabías que alguna vez tuviste. Son cosas que jamás has necesitado. La pregunta está más que clara. Si has vivido todos estos años sin ellas, para qué las guardas. Si jamás las echaste de menos, por qué las mantienes. Aquí nos suele asaltar algún tipo de valor absurdo e inexplicable que atribuimos al objeto, tasándolo sentimental o económicamente, sin que todo ello tenga demasiado sentido. Creemos que ses valor no puede ser desperdiciado y acabamos guardándolo de nuevo, en un por si acaso, en un vete a saber.
Meter tu pasado en una caja te da cuenta de lo frágiles que llegamos a ser. Lo dependientes que somos de lo que fuimos. Lo ingenuamente libres que nos pensamos. Lo mucho que deberíamos descomprar. O deshacer. O descubrir.
Quizá por eso la mudanza siga constando, año tras año, entre las principales causas de separación. Colisión múltiple de estrés, frustraciones, ataduras e incompatibilidades, todo junto en un camión, rumbo a ninguna parte. O quizá no. En fin, da igual.
Lo que tengo claro es que hoy toca inventario de souvenirs para este único viaje de ida, que es mi existencia.
Hoy declaro diferencias entre esos 20 metros cúbicos y yo.
Hoy nada pesa lo que realmente ocupa.
Hoy todo en caja.
- Risto Mejide
domingo, 17 de junio de 2012
viernes, 8 de junio de 2012
Empleo y desempleo en el tiempo del miedo
La sombra del miedo muerde los talones del mundo, que anda que te anda, a los tumbos, dando sus últimos pasos hacia el fin de siglo. Miedo de perder: perder el trabajo, perder el dinero, perder la comida, perder la casa, perder: no hay exorcismo que pueda proteger a nadie de la súbita maldición de la mala pata. Hasta el más ganador puede, de buenas a primeras, convertirse en perdedor, un fracasado indigno de perdón y compasión.
¿Quién se salva del terror a la desocupación? ¿Quién no teme ser un naufrago de las nuevas tecnologías, o de la globalización, o de cualquier otro de los muchos mares picados del mundo actual? Los oleajes, furiosos, golpean: la ruina o la fuga de las industrias locales, la competencia de la mano de obra más barata de otras latitudes, o el implacable avance de las máquinas, que no exigen salarios, ni vacaciones, ni aguinaldo, ni jubilación, ni indemnización por despido, ni nada más que la electricidad que las alimenta.
El desarrollo de la tecnología no está sirviendo para multiplicar el tiempo del ocio y los espacios de libertad, sino que está multiplicando la desocupación y está sembrando el miedo. Es universal el pánico ante la posibilidad de recibir la carta que lamenta comunicarle que nos vemos obligados a prescindir de sus servicios en razón de la nueva política de gastos, o debido a la impostergable reestructuración de la empresa, o porque sí nomás, que ningún eufemismo alivia el fusilamiento. Cualquiera puede caer, en cualquier momento y en cualquier lugar; cualquiera puede convertirse, de un día para el otro, en un viejo de cuarenta años.
En su informe sobre los años 96 y 97, dice la OIT, la Organización Internacional del Trabajo, que «la evolución del empleo en el mundo sigue siendo desalentadora». En los países industrializados, el desempleo sigue estando muy alto y aumentan las desigualdades sociales, y en los llamados países en desarrollo, hay un progreso espectacular del desempleo, una pobreza creciente y un descenso del nivel de vida. «De ahí que cunda el miedo», concluye el informe. Y el miedo cunde: el trabajo o la nada. A la entrada de Auschwitz, el campo nazi de exterminio, un gran cartel decía: El trabajo libera. Más de medio siglo después, el funcionario o el obrero que tiene trabajo debe agradecer el favor que alguna empresa le hace permitiéndole romperse el alma día tras día, carne de rutina, en la oficina o en la fábrica. Encontrar trabajo, o conservarlo, aunque sea sin vacaciones, ni jubilaciones, ni nada, y aunque sea a cambio de un salario de mierda, se celebra como si fuera milagro.
- Eduardo Galeano
miércoles, 6 de junio de 2012
Te espero
Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas,
lo sé, sé que no vendrás.
Sé que la distancia de hiere,
sé que las noches son más frías,
sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor,
pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte
pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá,
yo aquí,
añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
y la luna oculta ese sol tan radiante,
me siento solo, lo sé;
nunca supe de nada tanto en mi vida,
sólo sé que me encuentro muy solo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto,
mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tú,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?,
te preguntarás...
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí,
porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no sólo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo solo así?
¿Por qué no sólo...?
- Benedetti
No creo que vengas,
lo sé, sé que no vendrás.
Sé que la distancia de hiere,
sé que las noches son más frías,
sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor,
pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte
pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá,
yo aquí,
añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
y la luna oculta ese sol tan radiante,
me siento solo, lo sé;
nunca supe de nada tanto en mi vida,
sólo sé que me encuentro muy solo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto,
mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tú,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?,
te preguntarás...
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí,
porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no sólo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo solo así?
¿Por qué no sólo...?
- Benedetti
martes, 24 de abril de 2012
Día del libro
"Macanudo" - Liniers
Así pasé todo el día de ayer...
Con un poquito de retraso pero bueno, cualquier día es bueno para decir "feliz día del libro" :)
domingo, 1 de abril de 2012
Viajeros
"De adulta, he reconocido con frecuencia ese legado tan peculiar que el tiempo otorga al viajero: en anhelo de ver un lugar por segunda vez, de encontrar de manera deliberada aquello con lo que nos topamos en alguna ocasión anterior, para volver a capturar la sensación del descubrimiento. A veces, buscamos de nuevo un lugar que ni siquiera es notable en sí mismo. Lo buscamos porque lo recordamos, así de sencillo. Si lo encontramos, todo es diferente, por supuesto. La puerta tallada a mano sigue en su sitio, pero es mucho más pequeña. Hace un día nublado en lugar de glorioso. Es primavera en vez de otoño. Estamos solos y no con tres amigos. O todavía peor, estamos con tres amigos en lugar de solos"
- Elizabeth Kostova / "La historiadora"
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