viernes, 16 de diciembre de 2011

Somos flexibles

"Para aquellos que creen en Dios, la mayoría de las grandes preguntas están resueltas. Para aquellos de nosotros que no aceptamos la formula divina, las grandes respuestas no permanecen escritas sobre piedra. Somos flexibles. Nos ajustamos a las nuevas condiciones y descubrimientos. Somos flexibles. Yo soy mi propio dios. Estamos aquí para olvidar las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educacional. Estamos aquí para beber cerveza. Estamos aquí para acabar con la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir nuestras vidas tan bien que la muerte tiemble al llevársenos"

- Charles Bukowski

martes, 6 de diciembre de 2011

No te detengas

En estos días de inquietud, de incertidumbre, de no saber... basta con recordar. Recordar qué y quiénes somos, y sobre todo, de lo que somos capaces. No dejarse vencer por nadie, ni siquiera por el peor enemigo que también a veces somos nosotros mismos.


"No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas..."

WALT WHITMAN

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Soneto XVII

No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.


- Pablo Neruda

Sé valiente. En la vida, en el amor y en el sexo.

Fue en ese momento cuando aproveché para mirar la plaza Mayor, que hacía años que no pisaba. Era hermosa. Sin duda opino que es la plaza más bella que existe. Mi madre la adoraba.

- Es una plaza valiente- me dijo horas después de estrenar una obra y tener un nuevo éxito en su haber.

- ¿Valiente? -pregunté. ¿Hay plazas valientes?

- Las hay, ésta lo es porque invita a la valentía.

En aquel instante cogió mi mano, la colocó en su ombligo y me dio un beso en la nuca. Me sorprendió.

- Sé valiente -dijo-. En la vida, en el amor y en el sexo. La gente olvida que debe pedir caricias y besos. No pienses nunca que ése es el coto de tu pareja del momento. Ojalá entendieras que hay que despenalizar acciones que se relacionan con el sexo. Una caricia, un beso, solicitar el calor de una mano en el ombligo no deben ir acompañados con el sentimiento de que eso provocará o derivará en sexo. Un abrazo no debe ser de diez segundos, ni de treinta, puede durar ocho minutos si es necesario. Acariciar un cuerpo no debe suponer siempre sexo. Debes apreciar la caricia como parte de tu vida. Despenalizarla en tu vida. Al igual que ríes del chiste de alguien y aceptas que sus palabras generan en ti un sentimiento de felicidad, tampoco debes temer decirle a alguien que su piel, sus ojos, su boca te generan otro sentimiento. Hay que despenalizar acciones del sexo, llevarlas a la vida real, a la cotidianidad, y jamás enlazarlos con el sexo sino con el vivir. ¿Lo entiendes, Marcos?

Tras ese largo monólogo siguió con mi mano en su ombligo un buen rato. Sentí la valentía de la plaza en mí y la besé en el cuello con mis labios.

No sentí sexo, sentí vida.


- Albert Espinosa / "Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo"

jueves, 17 de noviembre de 2011

Vivido en propia piel

Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma
                                                                                                - Julio Cortázar


miércoles, 7 de septiembre de 2011

Palabras más, palabras menos

Ninguna palabra me saciaba. Podía romper las páginas y comerlas, pero ninguna bastaba, porque ninguna palabra era un abrazo, de ninguna sentía cálidez; porque ninguna borraba consecuencias, el pasado o los errores; ninguna me detenía a respirar sino que me empujaba a la siguiente; porque ninguna se conjugaba con otra para otorgarme una agradable e inesperada sorpresa; ninguna me golpeaba el pecho hasta dejarme sin aire; ninguna era un susurro de ‘buenas noches’; ninguna era el peldaño de un poema interminable que me acompañará eternamente; porque ninguna duraba más que lo que un respiro hasta la siguiente; ninguna era lo suficientemente dulce para empalagarme; porque ninguna tenía ritmo; ninguna palabra extendía brazos para sostenerme; ninguna palabra era lo suficientemente fuerte para levantarme o para finalmente derribarme completamente; ninguna palabra me hacía soñar.Y no escaseaban, mucho menos se trataba de que se habían terminado, simplemente eran leña mojada para un fuego que rezaba para extinguirse, eran el norte del marinero resignado a la deriva y un mar por hogar. Podría comerme las palabras una por una, partirlas en sílabas, desmenuzarlas letra por letra, desangrarlas y beberlas… de cualquier forma no tendría banquete. Las palabras no me bastan esta noche.

- Anónimo

jueves, 11 de agosto de 2011

Quiero

"Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos"
 
- Pablo Neruda

martes, 9 de agosto de 2011

Me aburro con vos

Liniers
"Macanudo"

Hay cosas peores que estar solo

"Hay cosas peores que
estar solo,
pero a menudo toma décadas
darse cuenta de ello.
y más a menudo
cuando esto ocurre
es demasiado tarde,
y no hay nada peor
que un demasiado tarde"

- Charles Bukowski

lunes, 8 de agosto de 2011

Hacerse añicos

"Rompí a llorar. Me encanta esa expresión. No se dice rompí a comer o rompí a caminar. Rompes a llorar o a reir. Creo que merece la pena hacerse añicos por esos sentimientos"

- Albert Espinosa
 " Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo"

jueves, 4 de agosto de 2011

Nunca acaba

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera...

                             Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba"

-Ángel González

Yo sólo sé que me quedo...

"No sé si me olvidarás
ni si es amor este miedo
yo sólo sé que te vas
yo sólo sé que me quedo.

¡Que largo camino anduve
para llegar hasta tí
y que remota te vi
cuando junto a mi te tuve!

Estrella, celaje, nube
ave de pluma fugaz
ahora que estoy donde estás,
te deshaces sombra helada.
Yo no quiero saber nada,
yo sólo sé que te vas.

¡Adiós! en la noche inmensa
y en alas de viendo blando,
veré tu barca vagando,
la vela impoluta y tensa.

Herida de alma y suspensa
te seguiré si es que puedo,
y aunque iluso me concedo
la esperanza de alcanzarte
ante esa vela que parte
yo sólo sé que me quedo"

-Nicolás Guillén

jueves, 9 de junio de 2011

El llanto que cura heridas

Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.

Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

- Oliverio Girondo / "Llorar a lágrima viva"

martes, 7 de junio de 2011

Utopía

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá.

¿Entonces para que sirve la utopía?

Para eso, sirve para caminar.

  
- Eduardo Galeano

lunes, 6 de junio de 2011

Crisis

"Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo"
                                                                                                                 - Oscar Wilde

domingo, 5 de junio de 2011

Salir con chicas que leen

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.


- Rosemary Urquico

jueves, 26 de mayo de 2011

Se deja de querer

Se deja de querer, y no se sabe por qué: Es como abrir la mano y encontrarla vacía, y no saber, de pronto, qué cosa se nos fue.

Se deja de querer, y es como un río cuya corriente fresca ya no calma la sed; como andar en otoño sobre las hojas secas, y pisar la hoja verde que no debió caer.

Se deja de querer, y es como el ciego que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren; o como quien despierta recordando un camino, pero ya sólo sabe que regresó por él.

Se deja de querer, como quien deja de andar por una calle, sin razón, sin saber; y es hallar un diamante brillando en el rocío, y que, ya al recogerlo, se evapore también.

Se deja de querer, y es como un viaje detenido en la sombra, sin seguir ni volver; y es cortar una rosa para adornar la mesa y que el viento deshoje la rosa en el mantel.

Se deja de querer, y es como un niño que ve cómo naufragan sus barcos de papel; o escribir en la arena la fecha de mañana y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.

Se deja de querer, y es como un libro que aún abierto hoja a hoja, quedó a medio leer; y es como la sortija que se quitó del dedo, y sólo así supimos que se marcó en la piel.

domingo, 8 de mayo de 2011

Indefinición

Pero, en definitiva, ¿qué es "lo nuestro"? Por ahora, al menos, es una especie de complicidad frente a los otros, un secreto compartido, un pacto unilateral. Naturalmente, esto no es una aventura, ni un programa, ni —menos que menos— un noviazgo. Sin embargo, es algo más que una amistad. Lo peor (¿o lo mejor?) es que ella se encuentra muy cómoda en esta indefinición.

- Mario Benedetti.  "La tregua"

miércoles, 4 de mayo de 2011

Pausa

De vez en cuando hay
que hacer una pausa
contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana examinar
el pasado rubro por rubro
etapa por etapa, baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades.

- Mario Benedetti

domingo, 1 de mayo de 2011

Cuarto

Fue una espera interminable. No sé cuánto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte. Pero de mi propio tiempo fue una cantidad inmensa y complicada, lleno de cosas y vueltas atrás, un río oscuro y tumultoso a veces, y a veces extrañamente calmo y casi mar inmóvil y perpetuo donde María y yo estábamos frente a frente contemplándonos estáticamente, y otras veces volvía a ser río y nos arrastraba como en un sueño a tiempos de infancia y yo la veía correr desenfrenadamente en su caballo, con los cabellos al viento y los ojos alucinados, y yo me veía en mi pueblo del sur, en mi pieza de enfermo, con la cara pegada al vidrio de la ventana, mirando la nieve con ojos también alucinados.

- Ernesto Sabato / "El túnel"


Un poco más de gris ha invadido el mundo. Uno más, y van cuatro.
D.E.P

domingo, 17 de abril de 2011

Soneto

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.


 - Lope de Vega

jueves, 31 de marzo de 2011

Te informo:

"No es sexo lo que busco en tu sexo, sino desnudarte el alma"
                                                    - Anónimo

lunes, 21 de marzo de 2011

Primavera de los poetas

Hoy, 21 de Marzo, se celebra el día mundial de la poesía así que no se me ocurre mejor momento para compartir este poema, uno de los cuales he tenido la suerte de, con ayuda, conseguir hacer mío. 


CORAZÓN CORAZA

"Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no"



PD. Gracias

jueves, 3 de febrero de 2011

Aprendizaje

El niño siempre anda buscando. Entonces, si no se siente buscado, por fuerza pensará que el mundo falla y le rechaza. Por eso el viejo le abraza tiernamente, le besa, le huele con tanta avidez animal como olfatea el propio niño, identificándose así con él. "¡Mira que necesitar libros para criarle...! ¡Así no se enseña a vivir, sino con las manos y con los besos, con la carne y los gritos...! ¡Y tocando, tocando!... Mira niño mío, yo abrazaba al Lambrino igual que me achuchaba mi madre; yo aprendí a pegar según me pegaban ¡y me pegaron bien!..." Sonríe, evocando otro aprendizaje: "Y luego acaricié como me acariciaban y ¡tuve buenas maestras! También tu acabarás acariciando, de eso me encargo yo."

La manita que escarba en su pelo le hace daño con un súbito tirón voluntarioso y el viejo ríe gozoso: "Eso, así, ¿ves como aprendes? Así, a golpes y a caricias... Así somos los hombres: duros y amantes... ¿Sabes lo que repetía el Torlonio? Esto: la mejor vida, Bruno, andar a cuchilladas por una hembra."

Percibe en el cuerpecito un atensamiento  -"¡este niño comprende!"-  que se le comunica y le estremece. No es capaz de pensarlo y menos de expresarlo, pero sí de vivir a fondo ese momento sin frontera entre ambas carnes, ese intercambio misterioso en que él recibe un renacido latir desde la verde ramita en sus brazos, mientras le infunde su seguridad de viejo tronco bien arraigado en la tierra eterna.

- José Luis Sampedro / "La sonrisa etrusca"

martes, 1 de febrero de 2011

Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo.
Lo que me gusta de tu sexo es la boca.
Lo que me gusta de tu boca es la lengua.
Lo que me gusta de tu lengua es la palabra.

- Julio Cortázar

jueves, 27 de enero de 2011

En una crisis

"¿Recuerdas una tarde que estuvimos en ese bar que no me gusta, en
Foncalada,
entre viejos que leían periódicos temblones y una mujer absurda
merendando.
Y tú firmabas sobre una servilleta, una vez y otra vez, una vez y otra
vez, como una autómata, silenciosa y mecánica.

Era cualquier enfado. No recuerdo ni cuándo sucedió.
Pero mi miedo y yo fingíamos mirar algo muy importante, un cartel,
nada, más allá de la barra o en la puerta,
para no ver el signo multiplicado de tu soledad,
esa oscura manera en que tú te afirmabas sobre un mundo inseguro
que te daba la espalda.

Hoy confundo esa imagen y esa tarde con estos otros días, hostiles, en
la crisis de lo nuestro;
tu soledad de entonces, mi impotencia
con otra confusión de los dos juntos y a solas, como extraños, sin nada
que decir.
Y ya no sé ordenar los trozos que componen el mapa de tú y yo
queriéndonos en días que preserva el recuerdo, yendo a sitios, charlando,
o en la cama, desnudos, conociéndonos bien.
Sólo somos pareja:
el vínculo por el que nos asocian los demás.

Toda unión alimenta algún monstruo pequeño e invisible que formula preguntas.
Será porque creamos una identidad nueva, postiza y de los dos,
y no somos nosotros sino ese monstruo insomne a cuyo ritmo nos acomodamos.

¿Qué dice el monstruo de esto?

Querernos ignorándolo todo, sin intrusos,
la naturalidad de las cosas sencillas que hacemos tan bien,
parece formar parte de todo lo que escapa muy despacio,
como un barco se aleja de la rada o como se acumulan días indiferentes tras un aniversario.
Como una edad o un sueño
desprendido, olvidado en soledad.

Y de qué nos sirve el mundo demasiado real al que nos sujetamos por
sistema.
Las cifras y los libros, la gente que discute en alta voz sobre todas
las cosas que en la vida no son nunca casuales;
compromisos, las leyes que son nada en el reino ruidoso del amor.
Todo grave, explicado civilizadamente,
con la noción exacta de lo que puede hacerse y lo que no, de lo que
hay que decir y no decir.
¿Nos hizo más felices?
¿Es más digno hablar tanto, tener gustos complejos y gastar el dinero
con prudencia según dónde y con quién?
¿Dónde estamos aquellos que pudieron amarse con palabras sencillas?

El final de un amor es un nuevo reparto de papeles.
Por eso me he acordado de esa tarde en un bar, entre desconocidos
(como nosotros), solos, con nuestra cobardía y nuestro miedo,
mientras tú te buscabas a ciegas, confundiéndote, en la foto borrosa de
ese grupo de tres que hemos sido tú y yo,
y yo buscaba y busco todavía
un culpable -una excusa- más allá de nosotros,
por si ya no nos salvan ni razones ni besos y hay que enterrar al
monstruo
y dar explicaciones a parientes y amigos"

- Jose Luis Piquero

lunes, 24 de enero de 2011

El amenazado

Es el amor, tendré que ocultarme o huir. Crecen los muros de su cárcel, como un sueño atroz.

La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única ¿de qué me servirán mis talismanes; el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó al áspero norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?.

Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo. Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que me miran por las ventanas, pero la sombra no me ha traidor la paz.

Es, ya lo sé, el amor; la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo. Es el amor con su mitología, con sus pequeñas magias inútiles.

Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. Ya los ejércitos se cercan, las hordas (esta habitación es irreal; ella no la ha visto). El nombre de una mujer me delata. Me duele una mujer en todo el cuerpo.

- Jorge Luis Borges

viernes, 21 de enero de 2011

París

Así es cómo París nos destruye despacio, deliciosamente, triturándonos entre flores viejas y manteles de papel con manchas de vino, con su fuego sin color que corre al anochecer saliendo de los portales carcomidos. Nos arde un fuego inventado, una incandescente tura, un artilugio de la raza, una ciudad que es el Gran Tornillo, la horrible aguja con su ojo nocturno por donde corre el hilo del Sena, máquina de torturas como puntillas, agonía en una jaula atestada de golondrinas enfurecidas. Ardemos en nuestra obra, fabuloso honor mortal, alto desafío del fénix. Nadie nos curará del fuego sordo, del fuego sin color que corre al anochecer por la rue de la Huchette. Incurables, perfectamente incurables, elegimos por tura el Gran Tornillo, nos inclinamos sobre él, entramos en él, volvemos a inventarlo cada día, a cada mancha de vino en el mantel, a cada beso del moho en las madrugadas de la Cour de Rohan, inventamos nuestro incendio, ardemos de dentro afuera, quizá eso sea la elección, quizá las palabras envuelvan esto como la servilleta el pan y dentro esté la fragancia, la harina esponjándose, el sí sin el no, o el no sin el sí, el día sin Manes, sin Ormuz o Arimán, de una vez por todas y en paz y basta.

Julio Cortázar / Rayuela


Deixis en fantasma

Aquello.
No eso.
Ni
-mucho menos- esto.
Aquello.
Lo que está en el umbral
de mi fortuna.
Nunca llamado, nunca
esperado siquiera;
sólo presencia que no ocupa espacio,
sombra o luz fiel al borde de mí mismo
que ni el viento arrebata, ni la lluvia disuelve,
ni el sol marchita, ni la noche apaga.
Tenue cabo de brisa
que me ataba a la vida dulcemente.
Aquello
que quizá hubiese sido
posible,
que sería posible todavía
hoy o mañana si no fuese
un sueño.

- Ángel González

jueves, 20 de enero de 2011

El misterio que rodea a Poe



Cada 19 de enero, aniversario de su nacimiento, desde 1949, fecha en la que se cumplía un siglo de la muerte del escritor, un misterioso admirador tomó como costumbre llevar a la tumba de Edgar Allan Poe tres rosas rojas y media botella de coñac. Este visitante fue bautizado como “Poe Toaster”, algo así como "el que brinda por Poe", y durante casi 60 años no ha faltado a su cita... o al menos así era.

Me entero hoy de esto, y también de que éste es el segundo año consecutivo que este admirador no aparece para entregar su regalo al escritor, llevándose con él también el misterio de su identidad.

miércoles, 19 de enero de 2011

Desencuentros

"Y mirá que apenas nos conocíamos, y ya la vida urdía lo necesario para desencontrarnos minuciosamente"
                                                                                             - Julio Cortázar / Rayuela

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